Escuela Lacaniana de Psicoanálisis del Campo Freudiano | Comunidad del País Vasco

Mikel Arranz| Transferencia de trabajo en la institución |Tarde de trabajo de Escuela| setiembre 2022

Transferencia de trabajo en la institución

Mikel Arranz                                                                 

Notas

La enseñanza del psicoanálisis no puede transmitirse de un sujeto a otro salvo por los caminos de una transferencia de trabajo. Miller desarrolla en éste texto la tesis de la transferencia de trabajo. Hay un trabajo de la transferencia, del amor al Sss. La transferencia de trabajo es otra cosa, apunta a la transmisión de lo que el psicoanálisis enseña, una transmisión uno por uno (1), dando en primer lugar ejemplo del trabajo (2). La enseñanza del psicoanálisis es homóloga a la del analizante (3), el analizante y no el analista es el que trabaja.

El control y el pase, lugares centrales dela escuela son lugares electivos para esta transferencia de trabajo. (4). En el pase, caída la causa del horror al saber, caída la suposición de saber al Otro, hay lo que viene, un deseo de saber (4). Si bien hay la enseñanza uno por uno, está la del pase, para todos.

La transferencia es un desplazamiento, es un pase, algo pasa, se transfiere, esto es de los primeros textos de Freud. (5). Para que algo pase, es importante que el trabajo no sea completo, que deje algo que desear. Hay tres figuras posibles para el fin de análisis. 1) El analista fatuo, identificado a su analista, identificado al sujeto supuesto saber. 2) El desengañado, el no incauto, exducido del discurso analítico. 3) El lacaniano, el engañado, el incauto, el exducido que asume la indcución de volver a la caverna platónica del análisis y la Escuela. (6). ¿Porqué alguien que pasó por la experiencia de un análisis querría volver a él?.

La trabajo de transferencia con el saber del psicótico en la institución.

Trabajando en una institución de drogodependendencia hace unos años y habiendo pasado por otras antes observo diferentes fenómenos de transferencia con el saber. El saber no solo se ama, también se ignora, se odia, se rechaza, hay varias modalidades. En la institución psiquiátrica el saber muchas veces está del lado del psicótico. Que no sepa que eso ocurre no lo hace menos cierto. La certeza psicótica le pone a cada uno a trabajar. En ocasiones toma lugar el amor, se ama lo que el psicótico sabe, uno se interesa, se fascina. A veces se ignora lo que dice y eso se reivindica, insiste. Otras veces se odia lo que dice el loco y se rechaza, el inconsciente de cada trabajador en la institución se pone a trabajar de un modo, el inconsciente trabaja como un loco como señala Miller. Cuando con un poco suerte el psicólogo, enfermero, educador o psiquiatra está un poco analizado, quizás no todo su inconsciente trabaja para interpretar el saber del psicótico, sino que tiene sus amores, sus enfados sus asuntos de transferencia con el analista al que supone saber.

Enseñar un estilo

La melancolía, el rechazo de vivir, la certeza de malignidad del Otro, de condenación, que se manifiestan por rechazos de tratamientos, gritos, peleas, hacen difícil el trabajo y queman o forman una coraza de indiferencia en el personal de salud mental. Las quejas y expulsiones de pacientes crecen en un ambiente social que promociona los derechos a decidir sin Otro. ¿Cómo promover la transferencia de trabajo en éste clima? ¿Quién transfiere trabajo ahí?

Con Lacan recogemos una enseñanza fundamental en El seminario 3 Las psicosis, no comprender. Esto, a lo que el trabajo nos conduce, nos aparta de la intención empática, el furor curandis, la prisa por captar y dar respuesta a la demanda de salud mental, que a veces ni parte del paciente. Si bien la experiencia, la formación por la experiencia, podría conducir a una posición de ése tipo, pienso que no resuelve la cuestión de la transferencia de trabajo. Podría uno terminar, enseñado por la ironía del Loco, virando hacia un cinismo, que con la caída del sujeto supuesto saber de un fin de análisis, sin nada de incauto, solo le dejaría a uno más desengañado. No hay mucho que enseñar cuando uno no cree en nada. La identificación al analista, la transferida al analista, pero también la identificación, el fantasma, delirio o síntoma de los que no son analistas ni analizantes que hacen parte de la institución, obstruiría las opciones de enseñanza que cada paciente podría aportar. Para dejarse enseñar por el psicótico, que quizás sería quien está en posición de transferir un saber, habría que estar deseando saber. El analista Lacaniano, vuelve a la Escuela, incauto, para volver a creer en la causa analítica, en el inconsciente, en el “eso algo querrá decir”. La transmisión de dicho deseo, de ese estilo, es algo a lo que se ve reducido por estructura cualquier intento de transmisión de saber, que no llega más por explicar de forma conceptualmente más precisa el caso, sino a veces más cuando se logra que el colega vuelva a desear escuchar a aquel a quien ya no soportaba más oir.

No es del amor al saber, a la clínica, de lo que se trata.Clínica que en la presentación del libro polémica política Miller puso del lado del discurso del amo. No se enseña psicoanálisis hablándole al colega de la forclusión, de la estructura o de la alucinación verbal psicomotriz, si no se articula eso al deseo de saber que fugaz pasa por el encuentro de un trabajador de salud mental y un paciente. Es por ejemplo lo que le ocurría a una colega, residente en psiquiatría, cuando me decía que atendía a un paciente, y me preguntaba cuando y hasta que punto tenía que seguirle. El caso demostraba sentirse perseguido. La pregunta ¿hasta donde seguirle? Respondía y orientaba el deseo de saber ¿hasta donde seguir a un perseguido?.No son pocas las ocasiones en las que un No analista, un no analizante, actúa psicoanalíticamente, deseando saber, escuchando a su paciente, calculando en equipo una respuesta a medida para cada caso. Un deseo de saber que pueda albergar la transferencia de los significantes que han marcado a los pacientes, que pueda dar lugar a que se inaugure un trabajo de la transferencia positivo con el o los practicantes.

El asistente, en tanto representante de una institución que no impone la estadía como condición de tratamiento, ni el tratamiento como condición de la estadía, deja emerger la figura de un partenaire que no sabe ni decide por el sujeto: condición para que se convierta en aquel con quien el sujeto “analiza la situación”, a quien rinde cuentas, confía sus papeles y sus escritos, y que, quizás, a su lado y no frente a él, puede orientar las modificaciones que se producen en el seno de la psicosis en las vías de lo soportable y en los márgenes de la compatibilidad con el sentido común. (7).

Promover una transferencia de trabajo en la institución con colegas y con pacientes, orientada por el deseo de saber, potencia la formación de nuevos lazos, creaciones, invenciones. Hoy me he enterado que pacientes y trabajadores en éste centro van a crear un grupo de danza de sevillanas.

  • EL banquete de los analistas. Jaques Alain Miller. p172
  • Ibid.p173
  • Ibidp174
  • Ibidp176
  • Ibidp180
  • Ibidp188
  • La otra practica clínica. Alfredo Zenoni. p43.